La RNDP se pronuncia sobre las próximas elecciones

Apreciadas colombianas, apreciados colombianos,

Apreciadas compañeras, apreciados compañeros de la Red Nacional en Democracia y Paz (RNDP):

Las y los colombianos asistimos durante este primer semestre de 2018 a una coyuntura electoral trascendental para la vida política y el futuro de la nación. El dilema no admite confusiones: o somos artífices de la transición política desde la participación masiva, rompiendo la trayectoria “sucesorial” y clientelista de la que se benefician las élites dominantes o seguimos permitiendo que este esquema de subordinación política se perpetúe.

Desde el nacimiento de la república, las guerras intestinas han habituado al colombiano a vivir en el sufrimiento y la zozobra. En los últimos 55 años el conflicto armado interno ha sin duda marcado nuestras vidas. Más de ocho millones de víctimas constituyeron un enérgico clamor para negociar una solución entre el Estado y los grupos alzados en armas. Sectores activos de la sociedad civil durante años exigimos al Estado que buscara el camino de la negociación por la vía política. Después de varios procesos fracasados, durante los últimos cinco años se llevó a cabo la negociación entre el Gobierno y la principal organización guerrillera del país, las FARC-EP, culminando con acuerdos de paz que benefician a toda la población y particularmente a los sectores más excluidos.

La implementación de los acuerdos de paz avanza lentamente, mientras se evidencia la mezquindad de sectores políticos y empresariales de derecha, que no tienen interés en ceder un ápice sus privilegios y la cooptación que ejercen sobre el Estado y sus instituciones.

Colombia es un país privilegiado por sus riquezas naturales, por la variedad y belleza de su geografía y por la diversidad de sus ecosistemas. Contradictoriamente es a la vez uno de los países más inequitativos en América Latina, es sobre todo en la zona rural donde se concentra más la pobreza y la tierra está en manos de unos pocos, se clama por terminar el despojo y por una justa redistribución de la riqueza.

De voz a voz, la ciudadanía es convocada a Consultas Populares por jóvenes preocupados y curtidos campesinos angustiados por que constatan que sus territorios son abrumados y destruidos por la codicia de mineros, megaproyectos y de producciones agroindustriales contaminantes. El Gobierno nacional, elegido para la protección del bien común, mediante distintas estratagemas intenta birlar las decisiones democráticas de las comunidades con procedimientos totalmente en contradicción de su obligación constitucional ser: la protección de la vida de pobladores y de los territorios. El Gobierno está entregando nuestros bienes colectivos de hoy y de futuro a inescrupulosos saqueadores de las entrañas de la tierra, que inexorablemente conduce a la destrucción del territorio. Varios candidatos que se postulan al Congreso y a la Presidencia en las próximas contiendas electorales quieren limitar o acabar con las Consultas Populares que por iniciativa ciudadana están defendiendo el territorio y el medio ambiente.

Las elecciones al Congreso y a la Presidencia podrán contribuir a avanzar en el afianzamiento de los acuerdos políticos para dejar atrás la violencia y el horror, o para minar lo conseguido en los acuerdos que han sido rodeados por una sociedad civil activa y constructora de una paz estable y duradera. Sin embargo, el abstencionismo electoral que se suele situar en el 60%, la manipulación mediática, las mentiras propagandistas ponen en riesgo lo que hasta ahora logramos.

Las elecciones parlamentarias de marzo nos permitirán ver hasta donde hemos avanzado y que tan capaces somos de correr el fiel de la balanza hacia un escenario de profundización de la democracia y capacidad de representación del movimiento social, redes y plataformas sociales progresistas para las transformaciones políticas.

Las elecciones presidenciales en mayo, y si existiera segunda vuelta en junio, pueden poner a prueba los acuerdos de paz logrados, dependiendo de si se elige a la presidencia una persona que respete lo acordado para promover el diálogo y la paz o a una persona que traté de ponerlo en cuestión o en caso extremo “hacerlo trizas” como textualmente se ha señalado. Las Consulta Populares están en peligro si es elegida una persona como Vargas Lleras, que explícitamente ha manifestado su absoluto rechazo a este mecanismo democrático.

La Red Nacional en Democracia y Paz (RNDP), con presencia en 27 de los 32 departamentos del país y con 82 organizaciones sociales e instituciones eclesiales, tiene como postulados básicos la construcción de paz, la defensa del territorio y medio ambiente para el buen vivir y la participación ciudadanía para la transformación cultural y económica del país en benficio de todas y todos.

El momento sin lugar a duda se constituye en un reto que compromete no solo a las generaciones que desde décadas enteras hemos venido luchando por una paz estable y duradera, sino principalmente a las generaciones que apenas se asoman a la vida política del país, y más aún a aquella generación venidera que tendrá la responsabilidad de consolidar o no, la implementación de los acuerdos de La Habana y los que esperamos puedan surgir de las mesas de Quito con el ELN, si como deseamos se persiste en la negociación.

 La RNDP debe considerar de vital importancia la participación decidida en los debates electorales del 2018 en torno a la real posibilidad de representación política de aquellos sectores excluidos o permanentemente cooptados por los partidos, movimientos o grupos de poder históricos que sistemáticamente se han opuesto a las reformas y reestructuraciones que el Estado debe emprender para avanzar a un modelo nacional más justo, más equitativo y en paz.

Son estos los objetivos y es este el momento que ha venido trabajando el movimiento social desde décadas, activando factores de solidaridad y acompañamiento a las demandas de las poblaciones más vulnerables y vulneradas por la guerra y por la situación de pobreza, desarrollando, al tiempo, capacidades de resistencia que le ha permitido sobrevivir a su condición de exclusión y sometimiento, sin que haya logrado mejorar sus condiciones de representación política directa en los escenarios de poder.

Esto sin duda ha contribuido a lo que se ha dado en llamar déficit de ciudadanía que no es más que los recortes sucesivos de derechos civiles y políticos de la gran mayoría de las colombianos y los colombianos, algunos de los cuales apelaron a la guerra en un intento para hacer cumplir sus derechos.

El ejercicio de la ciudadanía mediante el sufragio con frecuencia no ha sido una búsqueda por la más idónea propuesta para los ciudadanos, es frequentemente una lucha por llegar al poder como botín y como posición de privilegios y oportunidades personales. El bien común no es el referente para la mayoría de quienes se postulan a los cargos públicos, razón que explica los altos niveles de corrupción que refuerzan la alienación política de los ciudadanos alejándolos de las urnas, con el resultado de que los que persiguen privatizar el uso del Estado para sus proprios intereses se tomen posesión del espacio.

En las próximas jornadas electorales, donde elegiremos congresistas y presidente para los próximos cuatro años, se nos presenta una inusitada oportunidad política de respaldar los acuerdos que han allanado el camino a un país en paz, con mayores niveles de inclusión y justicia que deben ampliarse y concretarse, o se dejará espacio para que se siguen perpetuando las condiciones de dominación por parte de élites retardatarias, que siempre han gobernado y oprimido el pueblo.

 La RNDP como red de organizaciones sociales e insticuones ecelsiales de base territorial, está comprometida en las próximas elecciones con candidaturas que en sus programas políticos y de gobierno estén a favor de la implementación de los acuerdos de paz, la defensa de los territorios y del medio ambiente sin vacilaciones y sin ambigüedades, a la vez que por sus ejecutorias e historia de vida hayan demostrado pulcritud en el manejo de los recursos públicos y no estén engañando con falsas promesas, menos aun comprando el voto. Candidatas y canndiatos que intenten comprar o manipular el voto deben ser rechazados de plano y ser denunciados frente las autoridades estatales y organizaciones de la sociedad civil responsables de garantizar la realización de elecciones transparentes y limpias.

Para la renovación política un elemento importante a considerar, es la promoción de nuevos liderazgos que garanticen una representación directa y autónoma en los escenarios parlamentarios y de Gobierno que avancen hacia la transición política hacia un régimen más democrático y fortalezca fuerzas progresistas transformadoras. Con nuestra participación consciente en la primera vuelta presidencial tendremos la oportunidad de tener un candidato más afín a nuestro sentir político y social, para disputar la Presidencia de la República en la segunda vuelta.

En consecuencia, hacemos un llamado a las distintas organizaciones e instituciones pertenecientes a la RNDP y a otras organizaciones sociales y eclesiales a ser coherentes con la misión que ha inspirado nuestros esfuerzos para los más vulnerables en época de conflicto armado y a concretarlo en una apuesta política.

En esta dirección el modelo de la paz territorial del que tanto se ha hablado, debe concretarse en la construcción de verdaderos territorios de paz, cuyos artífices no pueden ser otros que los distintos movimientos de base territorial: jóvenes, mujeres, étnicos, ambientalistas, campesinos, que se conformen en núcleos constituyentes de poder local que avancen, dentro de esta coyuntura de transición, hacia una nueva configuración política incluyente y participativa.

 

Debemos contagiar a los abstencionistas para que ejerzan su derecho al voto respaldando a candidaturas comprometidas con la paz y la justicia, personas con conductas pulcras y que estén liberadas de clientelas, así como de vínculos con personas condenadas por promover la violencia y alimentar el odio entre nosotros. Examinando en profundidad, podemos identificar en todo el país personas dignas de nuestro apoyo y de confiarles nuestra representación. ¡Existen personas por quien votar!

Llegó el momento de liberarse del miedo, es tiempo para la esperanza y la confianza. Como dijo Papa Francisco: DEMOS EL PRIMER PASO.

Neiva y Bogotá, 21 de Febrero de 2018

Belén Alarcón

Jaime H. Díaz A.[1]

[1] Belén Alarcón y Jaime H. Díaz, forman parte de un comité conformado por Luis Montero, Edward Niño y Julian Fernández, quienes fueron elegidos por miembros de la Red Nacional en Democracia y Paz (RNDP) presentes en el evento nacional de noviembre de 2017 para elaborar una propuesta política y ser presentada a la Asamblea General de la RNDP. Belén y Jaime se comprometieron en elaborar este pronunciamiento para ser enviado a todos los miembros de la red antes del documento “más amplio”, que podrá servir de motivación y movilización de los miembros, dada la proximidad de las elecciones.