LA PAZ ES DE TODAS Y TODOS

Quibdó, 22 de noviembre de 2018. Los colombianos y colombianas tenemos derecho a seguir dando pasos hacia la paz. La senda marcada con el Acuerdo firmado entre el Estado y las FARC-ep debe cumplirse y las conversaciones con el ELN continuar para el logro de la paz estable y duradera. La confrontación interna causaba en promedio 3.000 muertes al año, esa cifra se redujo a 78 en 2017. Y durante el cese bilateral de 100 días con el ELN no se presentó ni un solo combate entre las fuerzas armadas y esta guerrilla, y tampoco acciones ofensivas contra la infraestructura. Evitar la pérdida violenta de una sola vida, es razón suficiente para comprometernos a seguir luchando por la paz en Colombia.

 

Ante el incumplimiento de los acuerdos con las Farc, y el estado de inmovilidad y descuido en el que ha caído el proceso con el ELN durante estos primeros 100 días de gobierno del presidente Duque, nos corresponde a todos y todas proteger el camino hacia la paz y aportar los mejores esfuerzos para la recuperación de la memoria y el esclarecimiento de la verdad, la aplicación de la justicia especial, la reparación de las víctimas, y para que jamás los hechos violentos que cobran la vida y menoscaban los derechos de los colombianos y colombianas se vuelvan a repetir.

 

En el país, regiones como el Chocó con el “Acuerdo Humanitario ¡YA!”, el Catatumbo con el diálogo útil, Nariño con los desminados humanitarios, el Cauca con las mesas interétnicas que defienden el territorio, Arauca con las planes de sustitución de cultivos de uso ilícito desarrollado por las organizaciones sociales, entre otros, son ejemplo de la capacidad de las comunidades de construir consensos para mejorar su calidad de vida. Las comunidades necesitan y exigen del Estado garantías y respaldo para que sus regiones sean territorios de paz.

 

En los territorios se siguen presentando hechos violentos protagonizados por la fuerza Pública, la guerrilla del ELN, el EPL, los grupos paramilitares, bandas delincuenciales ligadas al narcotráfico, y reductos de la antigua Farc. La crisis humanitaria se torna cada vez más aguda. La guerra en donde mueren colombianos y colombianas no puede ser la cortina que tape la incapacidad, la corrupción y la perversidad de quienes mal- administran y desgobiernan en Colombia.

Nos juntamos en un clamor nacional por una paz integral, en donde campesinos, afrocolombianos, indígenas, mujeres, niños y niñas, y pobladores urbanos exigimos la solución política, pacífica y negociada al conflicto armado interno que impide que la paz se construya en los territorios. Para ello, el Estado, los gobiernos locales, los empresarios, el movimiento social, y la ciudadanía toda debemos confluir en un gran pacto nacional que nos permita adelantar acciones concretas para erradicar la violencia de la política, y alcanzar la paz con justicia social. La sociedad civil debe ser tenida en cuenta. La mesa de diálogos con el ELN se debe restablecer, y el acuerdo con las Farc respetar.

 

Continuamos en “Paz Permanente” y convocamos a desarrollar diversas actividades en los territorios y en el centro del país, a partir del 22 de noviembre y hasta el 10 de diciembre día internacional de los Derechos Humanos, bajo la campaña “Una velita por la paz”…

 

#Una velita por la paz y por el Acuerdo Humanitario ¡YA!

#Una velita por la paz y la reanudación de la mesa de diálogos con el ELN # Una velita por la paz y salida negociada al conflicto armado en Colombia #Una velita por la paz y la implementación del acuerdo de paz en Colombia #Una velita por la paz con verdad

#Una velita por la paz con educación

#Una velita por la paz y la vida de los líderes sociales # Una velita por la paz y la vida en el Catatumbo

 

Este 7 de diciembre iluminemos el camino de la vida y la paz; encendiendo una velita en todos los rincones del país a partir de las 7 pm.

Convoca: Convergencia nacional POR LA PAZ.