El derecho al ejercicio de la participación política en Cartagena de Indias

Por: Israel Díaz Acevedo – Funsarep, Nodo Caribe 

Quienes nos movemos en el mundo de las organizaciones de base a nuestras intervenciones y acciones reivindicativas -casi siempre- las ubicamos en el ámbito de lo social y difícilmente identificamos que todas estas cosas también tienen un carácter verdaderamente político. Por eso, para la superación de esta limitación es importante hacer el esfuerzo de integrar lo que desde algunos sectores llaman “la politización de lo social”. En tal sentido, frente al contexto político local y nacional actual, este texto se plantea como objetivos, los siguientes:

  • La afirmación de que – en nuestra condición de ciudadanos y ciudadanas- todas las personas tenemos el derecho y el deber de ejercer los derechos políticos, y a participar efectivamente en la vida política local y nacional.
  • La identificación de posibles vías para favorecer la participación en la vida política de la ciudad y el país -desde las perspectivas del empoderamiento, la incidencia política y la comunicación para cambio social- como estrategias institucionales definidas por esta Asociación.
  • Un llamado al ejercicio pronto del derecho a la participación en la vida política local y nacional, porque no necesitamos de la aprobación del Estado ni de la llamada “clase política” para tomar tal decisión ciudadana.

La realidad nos hace desconfiar de sólo la pronunciación de la palabra “política”: La asociamos a corrupción, burocratismo, utilitarismo, creación de falsas expectativas, etc. Esto porque la política local y nacional hoy está devaluada y deslegitimada  éticamente. Tal vez suene a ingenuidad, pero estamos muy lejos de pensar y vivir la política como una experiencia afirmativa y significativa de servicio comunitario. Sin embargo, hay mucha gente que se resiste a que esto siempre tenga que ser así y creen como la investigadora Hannah Arendt y otras personas que: “La política no debería entenderse ni vivirse como una actividad propia de una élite, sino como el ámbito de realización humana. La política debería ocupar un lugar totalmente distinto en nuestro pensamiento y en nuestra vida. Se trata del espacio de realización humana por excelencia y, como tal, corresponde a todos los individuos ejercerla cotidianamente”.

Estamos llamados y llamadas a debatir y construir una nueva comprensión y práctica de la política alrededor de interrogantes como: ¿Qué es lo político? ¿Qué es la política? ¿Es posible trabajar por nuevas formas de participación política alternativas a través de las cuales el ciudadano y la ciudadana se sientan parte de una comunidad política? ¿Podemos construir nuevos modos de expresarnos políticamente? ¿Nuevas maneras de hacer y ejercer la política? Hagamos el ejercicio y veremos cuánto nos dignifica ciudadanamente. 

De forma generalizada, la política se usa como “el poder” que se realiza a costa del “otro y la otra”, donde las mayorías de las poblaciones están llevando casi siempre las de perder. Esto tiene que cambiar, pero será posible en la medida que concibamos la política de una manera distinta a como está siendo entendida y practicada actualmente: “La política sólo puede ser política para la vida”, es ahí donde está el quite de la cuestión. Estamos de acuerdo con que “Lo normativo de la política tiene que ver con el sujeto, con la vida concreta del sujeto concreto, vulnerable y necesitado; con las condiciones finitas de la infinitud del sujeto: su dignidad absoluta”. Se reitera que hay que recuperar la política en términos de sujeto porque “Sin sujeto, la política es pura cosa de procedimientos…una política sin sujeto es una política que actúa al margen y a espalda de los actores. No se trata del sujeto abstracto sino del sujeto concreto”. (Libro “La descolonización de la política. Introducción a una política comunitaria”. Rafael Bautista.) 

El título de este documento se manifiesta por el derecho al ejercicio de la participación política en Cartagena de indias, pero no de cualquier tipo de participación política. Aquí se  entiende la participación política, como:

  • La puesta en práctica de los procesos de empoderamiento o autonomización de las personas y sus organizaciones. A propósito de ello, Jack Kemp, representante republicano en el Congreso estadounidense dijo, en 1990, que “el empoderamiento no significa un control sobre los otros, sino la libertad de controlar tus propios asuntos…Los pobres no quieren paternalismo. Quieren oportunidades. No quieren la servidumbre de las ayudas públicas sociales…No quieren dependencia. Quieren una nueva declaración de independencia”. (Tomado del artículo “Empoderamiento, el concepto político que fascina tanto a izquierda como a derecha. Alberto Lladó). Para un grupo de personas investigadoras, empoderarse significa responsabilizarse, sí, pero con una voluntad de equidad y de justicia.

Personas conocedoras del tema identifican tres grandes desafíos para que el empoderamiento sea una teoría y una práctica eficaz para la emancipación política:

  • El reconocimiento y la consideración de la agency y de las subjetividades.
  • La articulación entre persona, colectividad y proyecto político.
  • La reflexión sobre la naturaleza del poder y las diferentes formas posibles del mismo.

Entendiendo que el concepto “agency” tiene distintas acepciones y es entendido entre otras, como: Capacidad de gestiónvoluntad de actuación: estructuración de la vida propia; capacidad para actuar libremente; estar en acción; ejecución del poder; potestad de acción; poder de acción; libertad de acción; ejercicio de poder que permite actuar e influir; etc.

  • La incidencia política que colocamos de diversas formas en las formulaciones de proyectos, pero que necesita ser profundizada para que no se quede sólo en la formulación de agenda, en la exigibilidad legal de los derechos y en el control ciudadano a la gestión pública, que sí son muy importantes. En ese sentido, para algunos autores “la participación política incluye todos aquellos comportamientos que realizan personas y grupos para influir en los asuntos públicos: a través de estas prácticas, los ciudadanos explicitan sus preferencias respecto a qué tipo de gobierno debe regir una sociedad, cómo se dirige al Estado, y cómo aceptan o rechazan decisiones específicas del gobierno que afectan a una comunidad o a sus miembros individuales”-Conway (1990).

En esa búsqueda por el ejercicio del derecho a la participación política, que se trata de pasar de la resistencia a la transformación”, donde “no basta el deseo de transformar la realidad sino el saberse como el operante de esa transformación”, se plantea una serie de retos en términos de identificar los sujetos políticos, poderes políticos, temas claves, actividades estratégicas, espacios públicos oportunos, desviaciones políticas, formas de representación políticas apropiadas, participación política convencional y no convencional, etc.

 

  • La participación política también es un hecho comunicativo, por eso, también tenemos que abordar el tema de la comunicación política, la opinión pública y el de la comunicación para la participación política. Más aún, en esta época de la llamada post verdad (afirmaciones que no son ciertas pero que mucha gente prefiere creer contra toda evidencia porque interpretan o refuerzan sus emociones y creencias.)

Una expresión importante de la participación política es el de la creación de opinión política. La opinión pública tiene una doble dimensión: Una de carácter político y otra de carácter comunicativo: “Si bien la opinión pública es un concepto político es impensable pensar o hablar de este fenómeno sino consideramos su importancia comunicativa, no sólo en el sentido de pensar que las opiniones, esto es las expresiones, las ideas que  los pueblos tienen con respecto a algún tema se expresa mediante palabras, signos, símbolos…que deben ser dichas, escritas, pronunciadas, publicadas, o transmitidas por algún medio” (“De la Opinión Pública a la Comunicación Política”- Murilo Kuschick).

Finalmente, teniendo como horizonte el ejercicio del derecho a la participación política, la implementación de procesos comunicativos para la creación de opinión pública y el logro de decisiones políticas favorables a los derechos humanos de los sectores populares está planteándonos retos en términos de cómo hacerlo mejor y de manera más efectiva. Y una de las respuestas “sería un buen acierto, animarse a crear su propio medio. Dejar de quejarse sobre lo bueno o malo que hacen los medios de comunicación, y proponer algo…Tal vez la respuesta está en nuestras manos y en nuestro propio talento. Se trata de apostarle a la calidad informativa y de contenidos más profesional a nuestro pequeño pero exclusivo grupo de seguidores”. (Artículo “Dejemos de quejarnos, armemos nuestros propios medios”-Óscar Durán Ibatá).