Respetuosamente le saludamos con el gozo aún vivo de la canonización de San Óscar Romero, Obispo y Mártir, signo de esperanza para los forjadores de la Paz en este continente.

Hace algo más de un año sus pies se posaron sobre este sufrido suelo colombiano, lugar donde su rostro se estremeció ante el dolor de las víctimas del conflicto armado. Su mensaje de paz nos llenó de fortaleza para seguir abriendo caminos hacia la reconciliación y sigue resonando e invitándonos a no desfallecer en esta meta.

Hoy acudimos de nuevo a Su Santidad, pues estamos convencidos que nos lleva en su corazón, para pedirle encarecidamente que siga pendiente de este propósito de paz reclamado desde las víctimas, quienes nos convocan a todos los colombianos y colombianas a que la paz iniciada en el gobierno anterior, ratificada con la firma de un Acuerdo de Paz con la extinta guerrilla de las FARC, pueda consolidarse con un eventual pacto de Paz con la última guerrilla que pervive en Colombia, denominada Ejército de Liberación Nacional-ELN, de la cual esperamos se mantenga en su decisión de llegar a una solución negociada lo más pronto posible, como públicamente lo ha expresado de manera reiterada.

En marzo de 2016 el Estado colombiano y el ELN acordaron una agenda para ser desarrollada en la Mesa de Diálogos que se inauguró el 7 de febrero de 2017. Durante su visita al país, las partes, como gesto de paz, acordaron un cese al fuego bilateral, temporal y nacional por 103 días, el cual se cumplió y trajo alivio a las comunidades rurales en muchas partes de Colombia.

Desde el pasado 7 de agosto del año en curso se instaló un nuevo Gobierno, liderado por el Señor Presidente Iván Duque Márquez, el cual anunció que haría junto con la Iglesia Católica y las Naciones Unidas una evaluación en los primeros treinta días de su mandato para examinar la continuidad de esa Mesa de Diálogos de Paz con el ELN. Sin embargo, ya van más de setenta días y no se ha reabierto formalmente ese Diálogo conducente a una solución política del conflicto armado en Colombia, desconociendo la bilateralidad de cualquier proceso de negociación de paz.

Ante este incierto escenario, exhortamos al Gobierno Nacional y al ELN para que realicen su mejor esfuerzo a fin de reanudar con prontitud y sin dilaciones la Mesa de Diálogo, la cual debe tener como cimiento el respeto por el Derecho Internacional Humanitario y la suficiente transparencia de cara a la sociedad civil.

Sabemos que muy pronto Su Santidad y el presidente Duque se van a encontrar en el Vaticano, por ello queremos expresarle, muy respetuosamente, que por favor invite a este Gobierno a consolidar la implementación del acuerdo de paz, así mismo, a reiniciar la Mesa de Diálogos de Paz con el ELN, al tiempo que esperamos que la Santa Sede pueda ofrecer sus Buenos Oficios para coadyuvar en este empeño propio del mensaje de Jesús.

Auguramos muchos frutos a su noble labor de constructor de paz y agradecemos su generosa atención.

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