Presentación libro El Quimbo: extractivismo, despojo, ecocidio y resistencia

Por: Asoquimbo, nodo centro sur

El 23 de noviembre de 2017 se realizó en Bogotá la presentación del libro: El Quimbo: Extractivismo, Despojo, Ecocidio y Resistencia del Profesor Miller A. Dussán Calderón, en el marco del Intercambio Temático Nacional Retos de las Organizaciones Sociales Populares a propósito de un año de implementación del acuerdo Gobierno FARC, evento convocado por Planeta Paz, con presencia de delegaciones de diferentes regiones del país.

Los comentarios al libro estuvieron a cargo de los Doctores Juan Guillermo Gaviria, Filósofo, Ambientalista, Consultor y Gregorio Mesa Cuadros, Director GIDCA, Profesor Titular de la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales Universidad Nacional y de CDPAZ  -PLANETA PAZ- .

Durante su intervención el Doctor Gaviria hizo lectura comentada de un texto durante la presentación del libro  donde se destacan algunas de sus valoraciones:

“El libro es una contribución a la ecología política desde Latinoamérica hacia un pensamiento crítico y una forma de rearticular la ciencia y sus supuestos entre ellos la ética y el principio de precaución. Cuestiona los intercambios desiguales de materia, energía e información, la transferencia de los costos ambientales del desarrollo hacia los más pobres, critica los mecanismos antidemocráticos de control y decisión sobre la instalación de emprendimientos extractivos, plantea preguntas y respuestas hacia el proceso de paz en el pos-conflicto colombiano y los procesos extractivos como generadores de violencia.

Un libro que documenta un proceso donde aparecen ríos, ecosistemas, animales, peces y pescadores, habitantes de pueblos y ciudades, obispos, curas y creyentes, abogados, políticos, ecologistas, estudiantes de colegios y universidades y sus profesores, parlamentarios, magistrados, ministros, presidentes, estudios, peritos, políticas, acueductos, leyes, simposios encuentros, congresos, foros, artículos de prensa, conjuntos de rock trata un continuo espacial, temporal y socioambiental que está traspasado y forzado a la interdisciplinaridad. Pero eso no hace obsoleta o lesiona la disciplina sino que le proporciona marcos más adecuados que el forzado e improcedente de copiar y pegar citas de autores importantes.

En el terreno del arte el texto da para muchas iniciativas como la de escribir obras teatrales al estilo griego o de Fuenteovejuna tal “la  trágica lucha de colectivo y corporativo”. El libro aporta a la crítica sobre la incorrección epistemológica o señala la perversión práctica de conceptos como el desarrollo verde, limpio o sostenible. A través del concepto y el ejercicio de la resistencia plantea la crítica o asunción del concepto de resiliencia aplicada a sistemas naturales y humanos. Ya se empieza a pervertir el concepto de resiliencia cuando algunos documentos institucionales parecen sugerir que debemos estar tranquilos pues hagamos lo que hagamos ya nos adaptaremos. El texto asume que los individuos sólo pueden ejercer su lenguaje y pensamiento en colectivos humanos que le proporcionan una idea de su mundo. Y queda claro en este libro que el pensamiento y el saber sobre el mundo no es una parcela exclusiva de la ciencia sino un ejercicio de toda la gente. Este libro detalla el diálogo constructivo de saberes entre la academia y los movimientos sociales. Este libro aporta  a que los colombianos veamos el mundo de una manera distinta y muestra que podemos pensar de una manera informada y responsable sobre el  pasado, presente y futuro de nuestro país y de cada una de sus quebradas, veredas y barrios.

Las enseñanzas de este libro deben difundirse todo lo que se pueda a nivel local, nacional e internacional. Esas enseñanzas son muy importantes para cada vereda y pueblo de la región, para cada municipio del país, para las universidades y las escuelas veredales.

Este libro sobre El Quimbo tiene el mérito de que hace la tarea completa pues sabe que plantearse el futuro de los socioecosistemas en el Huila obliga a mirar la economía, la política, la ecología, la soberanía y las instituciones políticas en el conjunto del planeta. Se trata de una imagen del mundo donde buen vivir,  soberanía, sensibilidad, equidad, principio de responsabilidad constituyen una fuente de valoración natural y humana incompatible con la hegemonía de la racionalidad instrumental que guía la rentabilización del capital. Esto implica que cada humano, cada comunidad, cada país se liga con la suerte de cada especie de fauna y flora, cada quebrada, cada río, cada forma de buen vivir, cada canto de un pájaro, cada sonrisa de un niño, cada acto de dignidad, cada plegaria, cada pensamiento de esperanza, cada lucha de resistencia. Porque se trata allí de que en cada ecosistema y cada microsociedad se juega la suerte  no solo del conjunto de los bienes naturales y culturales sino la suerte del planeta mismo y la de esta civilización llevada a la crisis por el modelo corporativo”.

El Doctor Gregorio Mesa hizo lectura de un texto sobre el libro del profesor Dussán, donde se destacan los siguientes comentarios:

“Este libro, entonces refleja de manera contundente la necesidad de la defensa del ambiente en su integralidad, es decir, reconociendo su complejidad, diversidad e interdependencias entre sus dos grandes dimensiones, por un lado, defensa de los ecosistemas y territorios donde se desarrollan proyectos y megaproyectos y, por otro, defensa de los pobladores, las comunidades y sociedades que los habitan; por tanto, son movimientos ambientalistas en estricto sentido, porque defienden la vida, la naturaleza y el ambiente en general, y no solo una de sus partes o componentes como hacen ciertos ecologismos o ciertos enfoques antropocentristas que defienden solo lo humano, como si los ecosistemas no fueran fundamentales para la existencia humana. Por ello, un enfoque ambientalista en estricto sentido, puede ser la ruta y el horizonte de sentido correcto que ayude a superar incluso el dolor y el sacrificio de liderazgos, comunidades, movimientos y redes a quienes les ha costado, además de las amenazas, desplazamientos, despojos y miseria, muchos muertos; pero también, han puesto un freno, así sea temporal, a los embates del capital, a quien puede salirle un poco más caro, hacer lo que viene haciendo sin control.

El libro destaca de manera concreta el contexto global, internacional y nacional de la conflictividad ambiental contemporánea, asociada a los daños e impactos que causan las represas en el contexto actual del modelo energético asociado a la política minero energética global, latinoamericana y colombiana, que tiene en el neo-extractivismo, según el autor, un cambio en el patrón de acumulación para profundizar las garantías a la inversión del capital privado, especialmente transnacional, a partir del despojo, el desplazamiento y la generación de deudas y pasivos ambientales difíciles de compensar, mitigar y restaurar en el corto, mediano y largo plazo.

Es pertinente señalar en uno de sus capítulos cómo la vulneración a múltiples derechos constitucionales y legales desde diversas instituciones estatales, en particular, las autoridades energética y ambiental, así como de la empresa Emgesa, a pesar de haber sido denunciada en ámbitos locales, regionales, nacionales e internacionales, incluyendo las instancias judiciales, no frenaron el empeño del poder nacional y transnacional por romper el mínimo de reglas jurídicas que todo proyecto, obra o actividad debe tener en cuenta a la hora de pretender usar cualquier elemento de la naturaleza en Colombia, especialmente en los tiempos de postacuerdos de paz, donde como lo hemos indicado en algunos de nuestros textos, los ecosistemas y las poblaciones que los habitan, no tienen asegurada su protección, incluso cuando los conflictos armados internos y externos se cierran formalmente, pues el capital sigue buscando territorios y ecosistemas para desplazar a sus pobladores y apropiarse de lo que no le pertenece.

Los debates que Miller plantea a lo largo del libro, también pueden ayudar a orientar las luchas, movilizaciones con argumentos razonados para la defensa ambiental que requieren los nuevos tiempos, tal como otros pueblos, comunidades y sociedades han venido ejerciendo, en defensa de las aguas, los bosques, manglares y zonas coralinas, los animales silvestres, como en el caso del río Atrato, el Sinú, el Ranchería y el Río Bogotá y sus humedales, junto a los Cerros Orientales; los páramos de Santurbán, Pisba, Sumapaz, Macizo Colombiano, Almorzadero y del Cocuy; Cerromatoso, Cerrejón, La Colosa, Urrá, Hidrosogamoso, Hidroituango, Puerto Brisa, Bahía Málaga, los manglares en el Pacífico y la costa cordobesa, entre otros casos de los últimos años.

Este libro, así como otros que se vienen construyendo desde nuevos enfoques del saber popular y académico, desde nuevos conceptos, filosofías e historias, ayudan a encontrar parte del sentido necesario a un presente global expoliador e injusto, que además tiene en paradigmas y teorías de la apropiación generalizada de la naturaleza, las causas centrales de la crisis ambiental y civilizatoria que nos envuelve a todos. Por ello, el llamado de este libro a abrirse a otras formas de pensamiento es urgente, ya que es poco probable que la conflictividad ambiental creada por el paradigma de la modernidad y el capitaloceno nos ayuden a resolverla, tal como nos ha recordado Arturo Escobar, pues no podremos resolver los problemas con los enfoques y teorías que han generado esos problemas”.

 

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