Los consejos de Marielle

Mataron a Marielle Franco, pero su lucha permanece. Concejal de Río de Janeiro. Una voz en rechazo del militarismo y de las lógicas machistas y racistas del poder.

Afro. Lesbiana. Defensora de los derechos de las mujeres negras en una sociedad que las margina. Marielle vive en la indignación de quienes lloran su muerte. Y muere otra vez en quienes son asesinados mientras buscan el cambio. Su vida es un mensaje que deberíamos descifrar, si queremos estar a la altura de los desafíos de esta hora.

El 8 de marzo, durante uno de sus últimos discursos, la brasilera dijo que “las rosas de la resistencia nacen del asfalto”. Y agregó:

“vamos a estar con el puño cerrado, hablando desde nuestro lugar de vida y resistencia contra los males y desmanes que afectan nuestras vidas”

No es hora de callar

¿Cuáles son los males y desmanes que afectan la vida de las mujeres y, en ellas, la vida de todos, más allá de toda frontera? Berta Cáceres, líder ambiental hondureña —también asesinada, pero en 2016—, afirmó que el primer territorio en disputa es el cuerpo de la mujer. En él están en disputa los diversos territorios en que los sectores populares aspiran a realizarse humanamente.

Por esencia, el capitalismo se sirve de la mujer y, al hacerlo, instrumentaliza a toda persona. Ya lo dijo Silvia Federeci: su auge como sistema devino de la opresión de la otredad femenina.

En todo sitio donde lo otro es contemplado como mero objeto de transacción el daño contra la mujer aumenta. Diariamente trece mujeres son violadas en Brasil y doce mueren de forma violenta. Datos de la Organización Mundial de la Salud, citados por Marielle, días antes del homicidio que inútilmente quiso callarla, cuando de manera cada vez más rotunda reiteraba la concejal que la militarización de la sociedad no hace sino agravar el panorama.

Por la experiencia de nuestro continente es lícito suponer que el shock de la violencia política tal y como se expresa hoy en Brasil y en otros países es indisociable del shock económico que se quiere imprimir en bloque, con la supuesta excusa de sobreponernos a desastres precedentes o evitar aquellos que pueden llegar.

A veces uno quisiera estar equivocado.

El homicidio de Marielle hace pensar en las muertes violentas que se multiplican en Colombia y que afectan principalmente liderazgos comunitarios que hablan de otro país y de otro mundo posible. Tales muertes configuran un tipo de sociedad que acalla reivindicaciones que incomodan al poder porque ponen en tela de juicio sus privilegios y los bienes de los cuales gozan injustamente, entre otros, tantos terratenientes, banqueros y herederos de casas políticas corruptas.

Imposible no traer a cuenta la composición del nuevo Congreso. Pero posible, siempre, aspirar a que la historia no se repita. Según Hannah Arendt, “hay tiempos históricos, raros periodos intermedios, en los que el tiempo está determinado tanto por cosas que ya no son como por cosas que todavía no son”. El presente parece ser uno de ellos.

@_Kachkaniraqmi

 

 

Marielle