Celebramos y felicitamos a la organización Tiempos de Vida por sus 25 años de labor social

Discurso de Jaime H. Díaz A. PhD.

Presidente de la Corporación Tiempos de Vida

Apreciadas señoras, apreciados señores:

Hace 25 años Monseñor Eloy Tato apoyó la idea de constituir una entidad que se dedicara a la construcción de una sociedad más justa y fraterna en la región que abarbaba la Diócesis de Magangué  de la cual él era su Obispo.

Habíamos decido constituir una institución de servicio a los sectores más pobres de la región y para la exigencia de sus derechos ante el abandono estatal. Los campesinos se enfrentaban a las penurias causadas por las sequías o las inundaciones que  maltrataban sus cosechas.  La violencia de la guerrilla y con un progresivo crecimiento la de  los paramilitares creaba zozobra y terror entre los habitantes.  Pensé que era un gran reto  que no podíamos  dejar pasar; convoque a unos amigos para que nos uniéramos y nos entregáramos al servicio de algunas comunidades campesinas para  con ellas  poder mostrar que por caminos civilistas y pacíficos se podía avanzar en la construcción de un desarrollo sostenible y en la exigibilidad de sus derechos. Yo, lamentablemente vivía lejos en la alta y lejana Bogotá, no me podía trasladar a vivir a Magangué, porque aunque estaba viviendo en Bogotá, en la práctica mi vida trascurría de vereda en vereda, de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad, de una organización a otra; con campesinos, obreros, religiosos, y sacerdotes apoyándoles en cualquier rincón del país en lo que añoraba también se hiciera en Magangué, búsqueda de la justicia y la equidad, exigencia de derechos y en los últimos tiempos construcción de paz.

Había conocido a un joven economista brillante e inquieto por lo social y pensé: este es el tipo. Invité a Gabriel Garrido a que se pusiera al frente de esta gesta y realmente ha sido uno de los mejores aciertos de mi vida. Gabriel se ha rodeado siempre de un equipo de trabajo cualificado y comprometido. ¡Gracias Gabriel, amigos y amigas de Tiempos de Vida por su abnegación y entrega a esta región!

Había que bautizar la creatura. La obsesión por una vida digna para la gente y la reflexión que  me ha perseguido siempre sobre el tiempo,  me llevo a proponer como nombre para la naciente institución: Tiempos de Vida. Mi gran amigo Heinzbernd Krauskopf,  en ese momento director para América Latina de Misereor, institución que desde siempre nos ha apoyado, me dijo con su fino humor: “parece el nombre de una novela”.

Durante estos 25 años hemos tenido el apoyo generoso de Misereor, Obra del Episcopado Alemán, con fondos del Ministerio de Cooperación. Nuestro agradecimiento a Misereor, como también a Manos Unidas de España, que también en distintos momentos nos ha apoyado.

 

El maestro Eduardo Butrón ha recreado en el magnífico mosaico  que hoy todos podemos contemplar y que queda como patrimonio para Magangué en el muelle de este puerto sobre el gran rio de la Magdalena: “Tiempos de Vida, tres rostros del desarrollo”, como expresión del trabajo que hemos realizado. En la obra se privilegia tres experiencias significativas, sistematizadas por Edward Pinzón. Las tres experiencias nos serán presentadas (a continuación) por quienes las llevan a cabo y el proceso de sistematización nos será expuesto por el profesor Pinzón.

Tomando la historia de trabajo de Tiempos de Vida y también el anhelo por un mejor mañana,  a mi modo voy a descifrar el mural:

1.- Veo en el primer rostro a los campesinos, negros e indígenas de este país, a quienes nos dan el sustento, a quienes con sus rostros bruñidos por el sol, con sus azadones y sus palas, con sus canoas y elementos de pesca nos dicen: estamos dando todo, hasta el agotamiento. Muchos de nosotros carecemos de tierra, los jornales son escasos, frente al abuso de los patronos y los pagos injustos. Se nos ha quitado la tierra, que es acaparada por unos pocos que la concentran en inmensos latifundio, el estado siempre opta por servir a los que más tienen. Carecemos de hospitales y nuestra educación es precaria y mal paga. La pesca es cada vez más escasa por la degradación de los ríos, nuestras ciénagas van desapareciendo y son acaparadas por latifundistas que corriendo cercas agrandan sus predios, generando un grave problema ecológico. Campesinos y pescadores tienen un alegato  doloroso, pero su voz deberá ser cada vez más firme y poderosa.

 

2.- Veo el rostro de las mujeres: que no aceptan más sumisión, que se levantan contra el machismo indigno y degradante. Que reclaman sus derechos ciudadanos. Veo mujeres campesinas, negras e indígenas, obreras y profesionales que dicen, la polis es también asunto nuestro. No queremos que los hombres suplanten nuestra voz. El país está corroído por la corrupción y el clientelismo, los administradores del estado que deberían velar por los intereses de todos, frecuentemente saquean el erario público, un gran número de personas elegidas por voto popular compran los votos y/o engañan a sus electores. Es necesario dignificar la política, hacer que los recursos públicos sean recursos sagrados, vigilar la administración pública y elegir libremente a personas pulcras y al servicio real de los intereses populares. El populismo que se ha apoderado del corazón de muchos colombianos debe derrotarse con una mayor educación política y conciencia ciudadana. Las decisiones políticas deben regirse por la ética; la equidad de género es indispensable en una sociedad civilizada y justa.

 

3.- Veo el rostro de los/as niños y niñas que dicen: es responsabilidad de todos el respeto y la protección a la Casa Común, como nos ha enseñado el papa Francisco en su maravillosa Encíclica, Laudato Si.

Si no respetamos la vida de los ríos estamos perdiendo nuestra propia vida y con ello nuestro futuro y el de las futuras generaciones. Es una obligación velar por el planeta. La tala de árboles en el país es inmisericorde, estamos perdiendo nuestras selvas y nuestros bosques, la erosión viene creciendo por ello y por la descontrolada ganadería extensiva.

La ambición de la gran minería, la construcción desproporcionada de represas que sirven al gran capital, van en contra de toda la humanidad. Tened en cuenta que somos el país más biodiverso del mundo por kilómetro cuadrado. Uno de los países con mayores riquezas hídricas. Podemos ser despensa agrícola y acuífera de la humanidad, pero las políticas gubernamentales y las atrocidades cometidas por mineros ilegales y legales, con la irresponsabilidad del gobierno que no pone freno o la estimula, la construcción de  represas que matan  los ríos y entre ellos nuestro majestuoso  rio Magdalena, están haciendo inviable nuestro futuro.

Pero las voces y  acciones de las pequeñas minorías abrahámicas, como diría Dom Helder Câmara, son semilla que multiplicará la lucha por la defensa de Nuestra Casa Común, nuestro planeta.

Estos tres rostros están mirando al inmenso rio Magdalena que atraviesa de sur a norte nuestro país, es nuestra arteria de vida más poderosa. El rio también tiene su propia voz y su propia sensibilidad, cuando ruge o cuando cadenciosamente recorre los distintos paisajes de nuestra geografía, cuando acaricia y alimenta territorios fríos, tibios y cálidos; es un rio que también dice: soy sujeto de derechos, como en buen momento fue declarado el rio Atrato, el primero en serlo entre nosotros. Pero como aquel sufrimos de los atropellos cometidos por la construcción insensata de represas, por la tala de los bosques que nos nutren, por el vertimiento de venenos en nuestros causes. La humanidad debe tener conciencia que sin nosotros no podrá haber más vida, ni siquiera para contarla.

Gracias.

 

Magangué, 16 de junio de 2017.